La importancia de la formación constante para un directivo

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¿Cuál es el perfil de directivos que requieren las empresas hoy en día?

Es cierto que la educación formal sigue siendo valorada, pero en una época en la que la economía globalizada, el desarrollo tecnológico y la indetenible incorporación de más usuarios a Internet, impulsan cambios constantes en el ámbito corporativo, las compañías se interesan más por profesionales dispuestos a mantenerse en aprendizaje continuo, es decir que asuman su paso por la compañía como una plataforma de crecimiento, adquiriendo todos los conocimientos posibles en cada curso o programa promovido por la firma. Los gerentes realmente interesados en continuar aprendiendo y que no se conforman con sus logros académicos son más capaces de asimilar los cambios y de tomar las decisiones necesarias para incrementar la competitividad de los negocios.

El conocimiento es dinámico y se transforma a un ritmo vertiginoso; el aprendizaje debe comportarse de la misma forma. Todos los profesionales que han alcanzado o aspiran a ejercer cargos directivos deben entender que la formación no culmina con un diploma, ni con el logro de las más altas posiciones en una empresa. Está claro que la educación universitaria hace énfasis en los aspectos básicos de cada especialidad, aunque también reciba la influencia de las innovaciones tecnológicas y de las tendencias de gestión y liderazgo en pleno surgimiento. Sin embargo, es durante el desempeño laboral cuando el gerente o aspirante a serlo debe aprovechar las oportunidades de crecimiento mediante el programa de capacitación que disponga la compañía en determinado momento.

Una plataforma para gestionar los cambios

Los conocimientos técnicos y la experiencia en cargos de dirección eran los criterios más valorados hasta no hace mucho tiempo por las empresas de reclutamiento y selección, a la hora de contratar a un directivo para determinada área. Esto ha cambiado de forma sensible: a día de hoy, muchas empresas se concentran en la búsqueda de individuos con habilidades difíciles de adquirir en las aulas universitarias o en desempeños laborales previos en empresas que no se preocupan por evolucionar. Por eso, ya no resulta extraño que la demanda actual esté enfocada en profesionales con capacidades como estimular y dirigir el trabajo en equipo, tener disposición para la cooperación con colaboradores de distintos departamentos y, sobre todo, estar preparado para gestionar los cambios, saber trabajar en equipo y cooperar con personal de diferentes áreas.

Es evidente que en la actualidad el estilo de liderazgo impositivo, representado en el estereotipo del jefe malhumorado que infunde temor, está cayendo más en desuso. En contraposición, aumenta la necesidad de contar con líderes motivadores, capaces de comunicarse de manera empática y asertiva con sus colaboradores para incentivarlos en sus labores y en el logro de los objetivos de la organización. También se valora, por supuesto, la creatividad y la capacidad de innovación. Si se da por cierto que las habilidades de los líderes no son innatas sino que se adquieren, la preocupación de quienes han obtenido o quieran obtener cargos directivos es mantenerse en constante aprendizaje, para que sus conocimientos y habilidades no lleguen a ser obsoletos.

Mientras más aprendizaje, mayor competitividad

Las corporaciones que consideran al talento humano como su activo más valioso, destinan un considerable porcentaje de su presupuesto a estructurar una sólida plataforma de formación. Saben que ofrecer un programa sistemático de formación es parte esencial de una acertada política de motivación. Al fomentar una cultura del aprendizaje como parte de una estrategia  de incentivos bien concebida y puesta en práctica por la directiva y la gerencia respectiva, se incrementa el rendimiento y la capacidad de innovación del personal.

Asimismo, muchas empresas han puesto un énfasis muy particular en el aprendizaje constante, previendo la disponibilidad de herramientas digitales innovadoras, el auge de nuevas tendencias de trabajo y la influencia determinante de clientes cada vez más exigentes, para mantenerse en la vanguardia del mercado.

En resúmen, contar con una plantilla de profesionales motivados y en aprendizaje continuo, otorga a las compañías un valor añadido diferencial que incrementa su competitividad. Ésta es la coyuntura que debe aprovechar el líder en formación para adquirir las habilidades que beneficien su crecimiento profesional durante su permanencia en la organización. Pero también es importante que los profesionales actualicen sus conocimientos por iniciativa propia mediante herramientas en línea.

La educación de los líderes

Por su parte, el líder a cargo de un equipo de trabajo o que aún está en etapa de formación considera tan necesario el aprendizaje de habilidades que faciliten la interacción productiva y armónica en los entornos laborales, tanto como el conocimiento sobre el uso de soluciones tecnológicas novedosas. No se trata de una cuestión de trending. Lo que se ha estado teorizando y demostrando en la práctica con esquemas como el Management 3.0 o la gestión horizontal de las empresas líquidas, es que no sólo evoluciona la tecnología sino también la manera de organizar y ejecutar el trabajo.

En este sentido, los profesionales deben interesarse en cada curso o programa ofrecido por la compañía que esté dirigido a potenciar las llamadas capacidades transversales como el trabajo en equipo, la comunicación asertiva, la inteligencia emocional, la proactividad y la creatividad, entre otras. Del mismo modo, es interesante sugerir a los managers en formación explorar las posibilidades de asimilar el coaching como herramienta aplicada a la gerencia, ya que ésta permite adquirir la capacidad de establecer una comunicación fluida con cada miembro del equipo de trabajo para conocer de primera mano sus inquietudes, necesidades y preocupaciones, así como sus requerimientos de entrenamiento en conocimientos y destrezas.

Aprendizaje transformador

En esta época en la que evolucionan los modelos de negocio tradicionales y surgen muchos otros nuevos a una velocidad vertiginosa, todos los niveles de las empresas requieren de una transformación y adaptación coherentes con las nuevas realidades del mercado. Insistir en la formación constante es una de las opciones más lógicas para mantener la competitividad. Esto es tan válido para las corporaciones en general, como para los managers en funciones o quienes deseen llegar a cargos directivos e incluso aspirar a establecer sus propios emprendimientos.

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