¿La digitalización es para todos los tipos de líderes y empresas?

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Cualquier organización, independientemente de su sector o tamaño puede plantearse la transformación digital, pero tal proceso requiere de líderes creativos, flexibles y ágiles.

¡Digitalización o muerte! es una propuesta que puede sonar muy radical. Pero el acelerado e imparable avance de las innovaciones tecnológicas y el poder casi infinito de Internet parecen no dejarle muchas opciones a las empresas tradicionales y a sus líderes para competir en un entorno económico globalizado, con actores muy variopintos: clientes mejor informados y más exigentes, compañías nativas digitales capaces de satisfacer diferentes tipos de necesidades y organizaciones convencionales que iniciaron y prosiguen su conversión a esta tendencia para fortalecer sus marcas con el valor de la innovación.

Ahora bien, para responder a la pregunta que titula este artículo es preciso hacer una reflexión prudente, menos extrema: teóricamente, cualquier organización, independientemente de su tamaño o del sector al que pertenezca podría plantearse un proceso de transformación digital. Pero -¡cuidado!- limitar esta conversión a la adquisición y puesta en funcionamiento de herramientas de última generación es transitar por el camino equivocado.

Además de recursos financieros y una planeación sensata, la digitalización exitosa de una compañía requiere de cambios sensibles en la cultura corporativa, en el modelo de organización y, muy especialmente, en el liderazgo. Por eso, consideramos importante reflexionar brevemente acerca de algunos aspectos inherentes a este proceso, que pueden servir de insumos al momento de abordar la estrategia para la conversión.

Influencia en los mercados y en las organizaciones

Es evidente que el continuo desarrollo de herramientas y soluciones tecnológicas, así como su incorporación en diversas áreas de las organizaciones, influye en el comportamiento de los mercados y en las propias compañías:

  • En los mercados, el impacto más notable es la evolución del consumidor, quien, hasta hace dos décadas era más pasivo y conformista con las ofertas disponibles; ahora, provisto de herramientas digitales, conexión a Internet y, por ende, de mayor cantidad de información, es un actor más activo, que exige, además de productos y servicios de calidad, valores y experiencias positivas que justifiquen su preferencia por una marca.

    De igual manera, el mismo mercado está inmerso en un proceso de cambio caracterizado por la necesidad que tienen las organizaciones de superar la estandarización de los productos. Y ésto incide en la decisión de iniciar y/o intensificar su digitalización, en función de optimizar la productividad, pero, también de estrechar la relación con el cliente, lo que incrementaría su competitividad.

  • Dentro de las empresas, el replanteamiento de la relación con el consumidor y la búsqueda de nuevas maneras de interactuar con éste ha provocado un cambio en el concepto del negocio, antes centrado en el producto y, ahora, enfocado en el cliente. La capitalización de esta variable mediante estrategias creativas y efectivas, apoyadas en recursos digitales, ha establecido la ventaja competitiva de las organizaciones exitosas.

    Sin embargo, en muchas compañías, se debate la ruptura de paradigmas culturales como los sistemas jerárquicos de organización, el liderazgo impositivo y las jornadas completas de trabajo presencial; para asumir las opciones que trae consigo la conversión tecnológica: modelos de gestión más participativos, liderazgo motivador y mayor conciliación entre la vida laboral y la personal.

¿Hasta qué punto puede digitalizarse una organización?

Los propósitos de la digitalización, obviamente, son diferentes entre las organizaciones nativas digitales y las empresas tradicionales. Las primeras participan directamente en la innovación para captar nuevas oportunidades de negocio; mientras que, en las segundas, se percibe la incorporación de las nuevas herramientas como soporte para mejorar la eficiencia.

Por otro lado, las corporaciones que se han ido sumando a la conversión, están entendiendo este proceso como un aliado para satisfacer las cambiantes expectativas del cliente contemporáneo. Veamos lo que ocurre con las empresas en tal condición dentro de algunos sectores:

  • En el sector industrial, el concepto de Industria 4.0 está siendo aplicado con éxito en la mayoría de compañías automotrices, con la introducción de elementos de robótica, sin necesariamente prescindir de mano de obra humana. En éste y otros ramos, cada vez más organizaciones introducen soluciones de Internet de las cosas e Inteligencia artificial para, entre otros propósitos, controlar la ubicación, uso y requerimientos de mantenimiento de herramientas.

  • En el comercio retail, las grandes cadenas también emplean herramientas de IoT para hacer seguimiento del supply chain y la logística de traslado de mercancías, con monitorización de su estado durante el recorrido y sus condiciones de almacenamiento, entre otros aspectos. Pero, no sólo hablamos de gigantes. También muchos establecimientos modestos, como panaderías, cuentan con este tipo de soluciones para controlar sus inventarios y las necesidades de mantenimiento para sus equipos de refrigeración.

  • En hostelería y restauración, la digitalización ha sido particularmente útil para el posicionamiento y ubicación de los locales, así como para agilizar las reservas, lo que ha permitido a restaurantes y hoteles optimizar sus servicios, en algunos casos, conviviendo armoniosamente con su tradición de calidad y atención al público.

  • El sector bancario es uno de los que más se ha fortalecido con la transformación digital, teniendo en cuenta la cantidad de servicios y facilidades que se ofrecen a los clientes a través de portales web, apps y otras soluciones de banking beyond the bank. Entidades como BBVA y Santander, por ejemplo, han creado o se han integrado a ecosistemas de emprendimiento para obtener, mediante join ventures con startups, más opciones tecnológicas disruptivas que beneficien a los usuarios.

La evolución del liderazgo

Finalmente, es imprescindible hacer hincapié en la necesidad de un liderazgo creativo, ágil, flexible y con visión de futuro para encarar los retos de la conversión digital. Los directivos contemporáneos que guían la transición de sus organizaciones del funcionamiento analógico al desempeño digitalizado, deben deshacerse de preceptos limitantes para asumir con audacia las realidades inherentes al proceso que nos ocupa: modelos de gestión más horizontales y fluidos, innovación tecnológica compartida, así como la prioridad de los datos y su análisis, entre otras que ya hemos comentado anteriormente.

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