Cómo la cultura del aprendizaje puede ayudar a crecer a tu empresa

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Thomas Friedman, autor de bestsellers y ganador del premio Pulitzer en tres ocasiones, afirma que una de las habilidades que se están valorando más en la economía emergente es la voluntad de ser “aprendiz de por vida”. La transformación tecnológica y los cambios que se experimentan incesantemente en el ámbito de los negocios, están exigiendo a las empresas dedicar tiempo y presupuesto a la actualización y formación continua del talento humano para mantener o mejorar su posicionamiento en el mercado. Por eso, establecer una cultura corporativa del aprendizaje es una prioridad impostergable.

Una compañía que reconoce al talento humano como su activo más valioso y le brinda las condiciones idóneas para desarrollarse mediante procesos de aprendizaje continuo, tiene mayores garantías de éxito. Por tanto, siempre tiene previsto en su planificación promover procesos, valores y actitudes que estimulen a los integrantes de su equipo de trabajo a obtener más conocimientos y competencias. Todos estos aspectos en conjunto conforman lo que se conoce en el contexto corporativo como una cultura del aprendizaje.

Razones para establecer una cultura del aprendizaje en la empresa

La conocida frase “información es poder” resulta perfecta para justificar la aplicación de una cultura del aprendizaje en las organizaciones. La actualización constante fomenta la innovación dentro de la empresa, lo que permite tomar una amplia ventaja sobre la competencia. Obtener nuevos conocimientos permite anticiparse a las expectativas futuras del consumidor y responder de forma rápida a sus requerimientos. En este mismo sentido, se facilita la toma de decisiones sobre la creación de productos y servicios novedosos, así como de la incorporación de los procesos y herramientas necesarias para su elaboración.

Investigaciones recientes demuestran que las empresas que generan altos índices de productividad de forma consistente se caracterizan por desarrollar programas de formación continua para su personal. Dado que estas organizaciones se encuentran entre las más rentables y de mayor presencia en los mercados mundiales, es un claro ejemplo de la importancia del aprendizaje continuo.

Sin embargo, la cultura del aprendizaje no es exclusiva de las organizaciones de mayor envergadura y disposición de capital. Los nuevos emprendedores y las pymes deben contemplar estrategias de formación para el talento humano, de acuerdo a sus posibilidades, ya que mediante éstas pueden incrementar su capacidad de innovación y su competitividad.

Las oportunidades de desarrollo derivadas del aprendizaje continuo constituyen un elemento esencial en la motivación de los equipos de trabajo. Para los profesionales resulta muy atractivo prestar servicios en una organización que les permita ampliar sus conocimientos y habilidades, porque ellos perciben esta condición como una valoración positiva de su desempeño. Esto les motiva a ser más productivos, así como a incrementar su nivel de compromiso con la compañía, lo que favorece la retención del personal y el cumplimiento de los objetivos corporativos.

¿Cómo establecer una cultura del aprendizaje?

El primer paso para implementar una cultura de aprendizaje en la empresa es la voluntad de participación de los accionistas y gerentes en las actividades de formación. Es decir, todos los esfuerzos que se realicen en materia de actualización y adquisición de conocimientos y destrezas no deben estar dirigidos exclusivamente a los colaboradores, también es necesario que se involucren los directivos y managers para demostrar convicción sobre la aplicabilidad de las ideas, habilidades y valores que se impartirán en dichos eventos.

Por otro lado, es importante entender que las actividades formativas no pueden limitarse a cursos y talleres aislados. La cultura del aprendizaje debe formar parte de una estrategia  de motivación bien planificada y puesta en marcha por la directiva y la gestión de talento humano. Los eventos de instrucción esporádicos, por muy completos e importantes que sean, no tienen el mismo efecto que una  programación de adiestramiento global, sistemáticamente estructurada. Sólo así, este esfuerzo será percibido por el personal como un verdadero interés por su desarrollo profesional y no como un simple premio a su labor.

Haciendo énfasis en el carácter sistemático que debe tener la planificación de los eventos formativos, es importante señalar que, además de impartir contenido enfocado en nuevos conocimientos y destrezas, los cursos, talleres y seminarios deben orientarse también al desarrollo de las llamadas habilidades blandas o transversales, como la proactividad, la creatividad, el trabajo en equipo y la comunicación asertiva, entre otras; ya que se trata de capacidades asociadas a la interrelación armónica y productiva de los colaboradores dentro del entorno laboral.

Asimismo, como ya hemos comentado, las estrategias de adiestramiento sistemáticas no son un privilegio de las grandes empresas: las pymes y los nuevos emprendedores tienen la oportunidad de desarrollar una cultura del aprendizaje en forma cooperativa dentro de los ecosistemas de emprendimiento. Es decir, el conjunto de actores interdependientes que integran estas “asociaciones estratégicas” pueden establecer un plan común de eventos formativos mediante el intercambio de conocimientos, experiencias y capacidades.

En este mismo sentido, podrían lograrse experiencias muy productivas en el campo del aprendizaje dentro de ecosistemas de emprendimiento donde, por ejemplo, se interrelacionen startups tecnológicas, universidades y empresas tradicionales.

El estilo de gerencia también puede influir en el proceso de aprendizaje. Es válido sugerir que un liderazgo basado en actitudes y valores del coaching dentro de la empresa podría tener más ventajas en la estructuración y puesta en marcha de una cultura del aprendizaje. Por su cercanía a los colaboradores, su preocupación por las inquietudes y necesidades que ellos plantean, pero sobre todo por su interés en el desarrollo profesional de cada integrante del equipo de trabajo, un manager/coach es capaz identificar aquellas áreas de conocimientos y destrezas en las que el personal requiere mayor entrenamiento.

Por último, es procedente reconocer que los rasgos que caracterizan a las culturas de aprendizaje dependen de la orientación y capacidades de cada empresa. Sin embargo, los especialistas en desarrollo del talento humano identifican valores esenciales como: la alineación de las estrategias de formación con los objetivos de la compañía, un liderazgo empresarial verdaderamente interesado en el desarrollo de las capacidades de su talento humano y la evolución de un entorno laboral donde el aprendizaje se ha convertido en un estilo de vida.

 

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