La cercanía, un rasgo imprescindible en el liderazgo

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Quienes ejercen o aspiran a ejercer el liderazgo dentro de una empresa en la actualidad, deben tener claro que el management del talento humano requiere entre otras condiciones, la voluntad de conocer mejor a cada persona que integra su equipo de trabajo, brindar comprensión y buscar solución a sus necesidades, tener capacidad para detectar caídas en su estado de ánimo, inspirarle un cambio de conducta y provocar un incremento de su rendimiento, así como hacer  el debido reconocimiento a su esfuerzo y motivarle a cumplir tanto sus tareas y los objetivos corporativos, como sus propias metas individuales y profesionales.

El directivo de hoy debe recurrir a la psicología, pero no quedarse en la teoría: es imprescindible asumir las acciones que lo conviertan en un líder más cercano a sus colaboradores. En otras palabras, es indispensable que los conductores de equipos de trabajo adquieran las habilidades y actitudes de un asesor o mánager/coach, como lo sugerimos en nuestro post Del liderazgo impositivo al liderazgo motivador.

La cercanía como fortaleza

La capacidad de establecer una cercanía sincera y bien entendida con los colaboradores se suma a otras habilidades tan esenciales para quien dirige grupos de trabajo, como la asertividad, la empatía, la humildad, la honradez y el comportamiento ejemplar.

Y se ha dicho bien entendida porque la cercanía, en este sentido, no significa exceso de confianza o debilidad, sino una fortaleza a utilizar si se quiere ejercer un liderazgo que fomente la participación y el compromiso de cada persona que integra el equipo.

En la cercanía entre una persona y otras confluyen cuatro factores:

  • El vínculo emocional. Los seres humanos somos emocionales: nuestros pensamientos, acciones, experiencias y decisiones tienen un alto componente emocional. El vínculo emocional, entonces, es el sentimiento que genera la experiencia de interacción entre dos o más individuos.
    Un líder logrará un vínculo emocional positivo con sus colaboradores en la medida que pueda establecer una conexión entre sus pensamientos y expectativas con los de cada persona que integra el equipo de trabajo.

  • Frecuencia de la interacción. Es decir, la regularidad con la que se interrelacionan dos o más individuos, en este caso, el mánager y los colaboradores.

  • Fomento de la confianza. La confianza es la sensación de certidumbre y tranquilidad que generan las acciones de los individuos que interactúan entre sí. Cuando una confianza bien entendida se establece entre el directivo y los integrantes del equipo, aquel, por ejemplo, podrá asignarles tareas de mayor responsabilidad a los colaboradores y estos obtendrán el respaldo del líder en situaciones apremiantes.

  • Conocimiento mutuo. En principio, siempre es básico lo que el líder pueda saber sobre sus colaboradores y estos en relación a aquel. Mientras más interactúen, podrán tener más conocimiento unos de otros y facilitar el acercamiento. El comportamiento ejemplar del directivo, como se abordará más adelante, es un factor clave para lograr una percepción positiva por parte del talento humano.

¿Cómo lograr una mayor cercanía con los colaboradores?

Para responder a esta pregunta debemos recurrir a las cualidades básicas del buen líder, las que están directamente relacionadas con su capacidad para establecer el vínculo emocional con sus colaboradores del que se habló líneas arriba.

  • Comunicación asertiva. La capacidad del líder para expresarse con claridad y respeto es un elemento esencial para obtener la confianza del talento humano. La precisión al momento de comunicar al grupo de trabajo las metas de la empresa, asignar las tareas a cada colaborador y dar las instrucciones necesarias, así como, tener disposición para despejar dudas de la misma manera, son habilidades que incrementan la certidumbre del personal, disminuyen el estrés laboral y propician un acercamiento en base a la seguridad que transmite el mánager.

  • Empatía, atención consciente y escucha activa. Ser accesible para escuchar los planteamientos del personal a cargo y demostrar auténtica comprensión de sus problemas y necesidades, son cualidades que potencian la cercanía del directivo con sus colaboradores. Mediante la empatía la escucha activa y la atención consciente –habilidades que integran la inteligencia emocional- el líder es capaz de detectar cualquier cambio negativo en el estado de ánimo y en la conducta de cada persona que trabaja con él y conocer sus preocupaciones, lo que le permitirá encontrar la solución adecuada y proveer las condiciones laborales idóneas para el talento humano.
    Adquirir las habilidades de coaching y ponerlas en práctica en el entorno laboral es un valor añadido a la gestión del mánager, ya que, en lugar de un jefe, los integrantes del talento humano verán en él a un asesor dispuesto a apoyarles y a tomarlos en cuenta.

  • Delegar y confiar. Si el conductor de un equipo de trabajo sabe que uno o varios de sus colaboradores están preparados para asumir tareas de mayor responsabilidad, no debe dudar en delegar. Un líder que confía en su personal y le da oportunidades de desarrollar destrezas más exigentes, obtiene de éste más respeto y aprecio.

  • Guiar y apoyar. No se trata de hacer el trabajo de otros, sino de ofrecer ayuda y conocimiento para dar solución a los problemas que puedan presentarse durante el desarrollo de las tareas. Un directivo cercano apoya a su gente sin necesidad de tomar su puesto.

  • Recompensa al esfuerzo. Cuando un líder reconoce y enaltece el trabajo de cada colaborador  en presencia de sus compañeros y, además, recompensa su esfuerzo mediante incentivos económicos, capacitación y oportunidades de crecimiento en la empresa, propicia más posibilidades de acercamiento con el personal, por la confianza y percepción de justicia que este tipo de acciones generan.

  • Un comportamiento ejemplar. Un verdadero líder predica con su ejemplo: es educado y amable en el trato con todos los integrantes del talento humano, sin excepciones y en cualquier circunstancia; es puntual y cumple con sus tareas  responsablemente, dando lo mejor de sí; además de cuidar su apariencia personal y vestimenta.

La cercanía entre el líder y el talento humano, basada en las premisas desarrolladas anteriormente, propicia ambientes de trabajo armónicos en los que el personal se siente más incentivado a desarrollar sus capacidades y a cumplir las metas corporativas. Para ampliar más sobre este tema, recomendamos la lectura de nuestro post La motivación en los equipos de trabajo.

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